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3.

Terapia
infanto-juvenil

La infancia y la adolescencia son etapas de grandes cambios emocionales, sociales y personales. A veces, los niños y adolescentes pueden experimentar dificultades relacionadas con la ansiedad, la autoestima, la gestión emocional, el comportamiento, los problemas escolares, las relaciones sociales o situaciones familiares complicadas.

La terapia infanto-juvenil ofrece un espacio de confianza donde los menores pueden expresar lo que sienten y aprender herramientas para afrontar sus dificultades. A través de un acompañamiento cercano y adaptado a su edad, trabajo para ayudarles a comprender sus emociones, potenciar sus recursos personales y favorecer su bienestar emocional. Además, la colaboración con las familias es fundamental para apoyar el proceso terapéutico y promover cambios positivos en el entorno del menor.

Mi esquema en sesión

1. Primera sesión. En nuestra primera toma de contacto nos conocemos, me contáis por qué venís a consulta y comprobamos si soy la persona adecuada para ayudaros. Os explico en profundidad mi método de trabajo para ver si es lo que queréis y resolvemos dudas sobre la terapia, duración, frecuencia, presupuesto, etc.

2. Evaluación. En las primeras sesiones nos dedicaremos a entender el problema y todo lo que ayuda a mantenerlo. Este proceso depende de cada persona, a veces es sólo una sesión y otras veces necesitamos alguna más.

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3. Plan de acción. Establecemos juntos unos objetivos concretos y cómo vamos a lograrlos.

4. Intervención. Abordaremos el problema mediante herramientas basadas en la terapia transdiagnóstica, la terapia cognitivo-conductual y las terapias de tercera generación.

5. Seguimiento. Cuando hayamos terminado la terapia, estaremos en contacto para asegurarnos de que mantenéis los logros conseguidos. Estás sesiones serán más cortas y espaciadas (6 meses) y no tendrán ningún coste.

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